¿Franquicia o negocio propio? Las ventajas de franquiciar

Negocio propio

El espíritu emprendedor hace que cada año muchas personas decidan abrir un negocio propio por su cuenta. Un dato demuestra que el 80% de estas nuevas empresas fracasan el primer año. ¿La razón? Muchos nuevos empresarios carecen de la formación empresarial necesaria para que funcionen estos negocios.

Por esta razón, si quieres emprender, pero no tienes experiencia en el sector en el que quieres trabajar o quieres tener tu negocio propio sin demasiados riesgos, te vamos a contar las ventajas que tiene el modelo de franquicias.

La franquicia, un modelo de negocio probado y rentable

La principal diferencia que tiene montar un negocio propio o optar por una franquicia es que, en el primer caso, empiezas totalmente de cero. Esto hace que en un primer momento tengas que plantearte muchas cosas respecto a tu negocio: oferta comercial, público, imagen de marca, etc. En un modelo de negocio propio se juega con la incertidumbre y la prueba/error para poder llegar al éxito.

En cambio, con un modelo de negocio franquiciado, toda esta incertidumbre se reduce. La clave de una franquicia es que el franquiciado se aprovecha de la experiencia y la imagen de la marca franquiciada. Además, el franquiciador suele ofrecer apoyo a sus franquiciados para que el negocio funcione según lo esperado y se pueda así rentabilizar al máximo.

Flexibilidad bancaria

Otra de las ventajas que tiene el modelo de franquicias, es que su rentabilidad está probada. La franquicia surge de una idea de negocio de éxito y rentable que quiere expandirse. Por esa razón, no es complicado mostrar sus resultas a una entidad financiera. En cambio, un negocio propio desde cero solo se puede basar en estudios de mercado del sector para probar su rentabilidad puesto que no tiene experiencia anterior que respalde lo que se espera de ese negocio.

Formación previa y asesoramiento

Cuando un franquiciado se une a una franquicia consolidada, esta suele ofrecer una formación y asesoramiento antes de empezar. El franquiciador busca que sus franquiciados conozcan a la perfección cada una de las partes que componen el negocio y su gestión. Normalmente los perfiles de franquiciados son diversos, y estos tienen que completar sus aptitudes con procesos de formación continuados para el manejo de equipos, presupuestos o trato con proveedores.

En los negocios propios, el aprendizaje de esta gestión conlleva tiempo si no se tiene experiencia en el sector.

Una marca consolidada en el mercado

La notoriedad de marca es un valor añadido para las franquicias. Lo bueno de empezar un negocio propio con una marca ya conocida en el mercado, hace que sea mucho más fácil disponer de una clientela base a la que fidelizar que partiendo con una marca que aún no es conocida. Esto hace también que el gasto en publicidad sea muchísimo menor que si tienes que dar conocimiento y notoriedad de marca desde cero sin tener una base.

Apertura de locales: Elección del emplazamiento

Muchas veces a la hora de elegir el local perfecto para nuestro negocio, no disponemos de estudios de nuestro público. Una de las ventajas de la franquicia es que ya tiene experiencia en el perfil de su cliente y puede servirnos de mucha ayuda a la hora de elegir los emplazamientos que más convienen a nuestro negocio.

Innovación y diseño de producto

Una de las ventajas que más se valora de una franquicia es la constante innovación: diseño de producto, comunicación, estética, etc. Esto hace que el franquiciado no se tenga que preocupar de buscar nuevas formulas de éxito para su negocio puesto que las franquicias tienen un equipo sólido y profesional detrás de esta área. Esto hace que el franquiciado solo se tenga que preocupar de explotar su propio negocio al máximo.

Con todo lo anterior, no hay duda de que si no tienes un perfil con experiencia en el sector en el que quieres abrir tu negocio, la mejor opción es optar por el modelo de franquicia y su equipo asesor que trabajará para llevar tu negocio a su máximo potencial

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