Cómo adaptar tu dieta acorde a tus objetivos

Cuando nos planteamos perder peso, muchos de nosotros inmediatamente pensamos en radicales dietas llenas de líquidos, pechugas a la plancha y ensaladas. No obstante, la realidad es que no es necesario realizar un sacrificio tan atroz como parece para, sencillamente, comer más sano.

Lo primero que debemos hacer es evaluar nuestras necesidades calóricas en función de factores como nuestro peso actual, altura, edad, nivel de actividad física diario y objetivo de peso. Lo ideal siempre es consultar con un nutricionista profesional nuestra necesidad calórica, pero si te encuentras corto de tiempo o de presupuesto, puedes calcularlo en esta sencilla aplicación.

En pocas palabras, si deseas perder peso, deberás comer menos de lo que quemas. Y viceversa, si deseas aumentar de peso, deberás consumir más calorías de las que quemas.

Cuando tengas claro cuál es tu necesidad calórica dependiendo de tus objetivos, es hora de plantear una buena dieta con la que ir recortando distancia poco a poco.

Ten en cuenta, llegados a este punto, que nuestro cuerpo necesita tanto hidratos y proteínas como grasas, de modo que aunque alimentos como un filete de ternera o de pescado puedan contener una proporción relativamente alta de grasas en comparación con una ensalada, es imprescindible mantener una adecuada proporción de hidratos-proteínas-grasas para que nuestra dieta se considere saludable.

Simplemente calcula cuántas calorías contiene cada uno de los alimentos que planteas comer en desayuno, comida y cena y vigila que las calorías diarias que ingieres no se salgan de tus necesidades calóricas diarias.

 

Cómo hacer que una alimentación saludable sea sostenible

 

Aquí hay una buena regla para vivir comiendo de forma saludable que mucha gente no conoce: si no puedes verte a ti mismo con esta dieta en uno, dos o tres años, entonces no es adecuada para ti.

Con demasiada frecuencia, las personas siguen dietas extremas que no pueden mantener, lo que significa que nunca desarrollan hábitos alimenticios saludables a largo plazo.

Como siempre, el equilibrio es clave. A menos que tengas una enfermedad específica o un requerimiento dietético, ningún alimento debe estar fuera de los límites para siempre. Esto, dejando a un lado obviamente alimentos como los fritos de bolsa, la bollería industrial o las chucherías en la medida de lo posible.

Y de nuevo, te recomendamos que te informes un poco en un nutricionista profesional antes o después para que te oriente un poco en torno a tus objetivos concretos teniendo en cuenta tus características concretas. Una sesión de consultoría no suele costar mucho, y valdrá con eso para comenzar a comer más sano simplemente siguiendo tu intuición y las buenas prácticas que mencionamos en este artículo.

Desde Comess Group te deseamos mucho ánimo en tu camino hacia una alimentación y una vida más saludable. Y recuerda, a salvo determinadas excepciones, ¡un capricho de vez en cuando nunca va a hacerte daño!

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